domingo, 28 de marzo de 2021

Actividad N° 2

 


Tema: el mito

Fecha de entrega: 05/04/2021

1.  1. Después de leer la clase 2 de mito, relee los mitos cosmogónicos de la actividad N° 2 y responde la siguiente pregunta: ¿Cuál de esos mitos es el que menos se ajusta a las reglas de la escritura ya que presenta numerosos recursos de la oralidad? Fundamenta tu respuesta con ejemplos del texto.

2.  2Lee el mito cosmogónico griego y responde las preguntas de comprensión lectora

 

MITO COSMOGÓNICO GRIEGO

Según Hesíodo, en un principio sólo existía el Caos, solo era espacio, nada orgánico. Luego, después de ese vacío, se dibuja la primera de las realidades, que limita y comienza a darle un sentido: Gea (la tierra) de pecho ancho, seguida del Tártaro (el inframundo), tenebroso de las profundidades, y Eros (el amor), el más bello de los dioses, este es el motor universal; es quien provoca las uniones del principio cósmico, los engendramientos que ni la imaginación concibe.

Pero bajo la Tierra seguía existiendo un espacio vacío donde todo era Caos. Ese Caos engendra el Érebo, (las tinieblas) el vasto espacio subyacente, en que más tarde tendrán su lugar los infiernos y Nix (la oscuridad o la noche).

Érebo y Nix tuvieron amorosos consorcio y originaron al Éter y Hemera (el día), que personificaron respectivamente la luz celeste y terrestre. Con la luz, Gea cobró personalidad, pero como no pudo unirse al vacío Caos, comenzó a engendrarse sola y así mientras dormía surgió Uranos (el cielo estrellado) un ser de igual extensión que ella, con el fin de que la cubriese toda y fuera una morada celestial, segura y eterna, para los dioses.

Y después, concubina de Urano, Gea parió a Océano el de remolinos profundos, y a Coyo, y a Críos, y a Hiperión, y a Yapeto, y a Tea, y a Rea, y a Temis, y a Mnemosina, y a Feba coronada de oro, y a la amable Tetis. Y el último a quien parió fue el sagaz Cronos, el más terrible de sus hijos, que cobró odio a su padre vigoroso.

Y parió también a los Cíclopes de corazón violento, Brontes, Steropes y el valeroso Arges. Y eran en todo semejantes a los demás Dioses, pero tenían un ojo único en medio de la frente.

Y después, de Gea y de Urano, nacieron otros tres hijos, grandes, muy fuertes, horribles de nombrar: Coto, Briareo y Giges, raza soberbia. Y de sus hombros arrancaban cien manos indomables, y cada uno de ellos tenía cincuenta cabezas que se erguían sobre la espalda, por encima de sus miembros robustos. En este momento Uranos que tenía todo el poder, decide encerrar a todos sus hijos en el Tártaro para que no vieran la luz.

Al ver a sus hijos prisioneros Gea decidió ayudarlos a vengarse de su padre. Ella se lo propuso a sus hijos y  de sus entrañas hizo brotar una afilada hoz. Ninguno de sus hijos era capaz de acometer la venganza, ninguno excepto Cronos, que tomó el hierro afilado y, cuando su padre fue a fecundar a su madre, le cortó los testículos y los arrojó al mar. Cronos pidió el poder, por haber sido él quien derrotó a Urano y se convirtió en el gobernante de los dioses, con su hermana y esposa Rea como consorte, y los otros Titanes como su corte.

Ya siendo gobernante del Universo y tras haber traicionado a su padre, Cronos temía que su descendencia también hiciera lo mismo. Por ello aunque fue padre, junto con Rea, de los dioses Deméter, Hera, Hades, Hestia y Poseidón, se los tragaba tan pronto como nacían. Cuando iba a nacer su sexto hijo, Zeus, Rea pidió a Gea que urdiese un plan para salvarlos y que así finalmente Cronos tuviese un justo castigo. Rea dio a luz en secreto a Zeus en la isla de Creta y entregó a Cronos una piedra envuelta en pañales, que éste tragó enseguida creyendo que era su hijo.

Cuando hubo crecido, Zeus usó un veneno que le dio Gea para obligar a Cronos a regurgitar el contenido de su estómago. Tras liberar a sus hermanos, Zeus hizo con ellos el pacto de gobernar juntos el Olimpo. En una gran guerra llamada la Titanomaquia, Zeus y sus hermanos y hermanas, derrocaron a Cronos y a los otros Titanes. A partir de entonces quedó definitivamente consolidado el poder y la autoridad de Zeus sobre los dioses del Olimpo y sobre el Universo Griego. 

 

Comprensión lectora

a)  a. ¿Cómo se describe el principio de los tiempos en la mitología griega? ¿Qué realidades surgen primero? ¿Cómo nace Uranos?

b)  b.  ¿Qué descendencia surge de Uranos y Gea?

c)  c. ¿Qué hace Uranos con sus hijos? ¿Quién lo derroca? ¿Cómo lo hace?

d)  d. ¿Quiénes nacen de la unión entre Cronos y Rea?

e)  e. ¿Por qué Cronos devora a sus hijos? ¿Cuál de ellos logra salvarse? ¿De qué modo?

f)   f¿Qué es la Titanomaquia? ¿Quiénes triunfan y quiénes son derrotados? ¿Qué dios rige sobre los dioses y el universo a partir de allí?

 

3.    3.  Realizar un árbol genealógico señalando las relaciones de parentesco entre los dioses griegos, incluyendo a la generación de los titanes (No hace falta detallar el nombre de los cíclopes y hecatónquiros) y a la de los dioses olímpicos.

4.    4. Investiga sobre alguno de los dioses/as griegos/as (titanes u olímpicos) y arma una atractiva presentación en Word, Power Point, o el formato que prefieras, utilizando los datos más relevante sobre ese personaje y acompañándolo con imágenes.

Datos que no pueden faltar: Ascendencia ¿Quiénes son sus padres?; Atributos o características; Nombre latino del dios o diosa.

 

 

Clase 2: Características de los mitos

 

El mito y la oralidad

Una de las características de los mitos es que, originalmente, fueron relatos orales. Esto significa que, tal como nos llega a nosotros, un mito no solo ha sufrido las transformaciones propias del pasaje de una lengua y una cultura a otra lengua y cultura, sino también las transformaciones necesarias para que respete las reglas de la escritura. Cuantas más veces ha sido reescrito un mito, más transformaciones evidencia. Los textos orales, en cambio, siguen otras reglas, porque lo que no puede ser recordado se pierde. Se trata de reglas ayuda-memoria, llamadas también recursos de la memoria oral.

Los recursos de la memoria oral más frecuentes son:

• Avance lento de la narración, que se manifiesta en la repetición reiterada de una o varias situaciones del relato.

• Utilización de deícticos exofóricos: fundamentalmente pronombres y adverbios (como vos, tú, ustedes, yo, acá, ahora, hoy, ayer, así, aquel, ese, esta) cuyo referente no está en el texto, sino que está en la situación en la que se relata ese mito (alrededor del fuego, en el templo o más metafóricamente, en la región, en el mundo).

• Abundantes repeticiones: de palabras, de frases, de estructuras sintácticas.

• Uso de construcciones con rima.

• Uso de fórmulas: Según cuentan... Por aquí es ya el fin de mi cuento... Se trata de fórmulas que no forman parte del relato en sí. Incluso pueden sacarse, sin que esto altere el sentido del relato.

• La recurrencia a tópicos o lugares comunes. Por ejemplo: el futuro de la sociedad está en los jóvenes; los italianos tienen mal carácter.

• Recurso a pares contrapuestos o contraposiciones: la paloma sale; el tigre entra.

El mito y sus personajes

En los mitos podemos reconocer tres tipos de personajes diversos:

·         Dioses: sus características físicas eran semejantes a las de los hombres, al igual que los rasgos de su personalidad. Estos dioses se enamoraban, sentían celos, o podían ejercer la bondad o la venganza, como los seres humanos. Los rasgos que los distinguían eran la inmortalidad y el poseer poderes sobrenaturales. Pertenecen a esta categoría Zeus y su esposa Hera, Atenea, Afrodita, Hermes, Apolo, etcétera.

·         Héroes: se destacan dentro de su comunidad porque encarnan los valores que esta promueve como positivos o ideales. Atributos tales como el valor, el coraje o la fuerza física hacen que los héroes  puedan sortear dificultades por el bien de la comunidad a la que pertenecen.  Podemos citar a Hércules y a Eneas.

·         Seres fantásticos: se trata de criaturas asociadas, en ocasiones, a formas animales y humanas, tales como el Minotauro, las sirenas, Pegaso, las Gorgonas, los centauros, Medusa, los gigantes, la Esfinge, etcétera.

Estos seres dejan traslucir de manera  ambigua una doble condición, una más salvaje y otra más humana, propia de etapas de precivilización. Su función es, en ocasiones, poner de manifiesto la dimensión heroica de algunos personajes que se les enfrentan. De este modo, el héroe y la criatura que se le opone aparecen vinculados en una relación casi indisociable; tal es el caso de Ulises y las sirenas, Teseo y el Minotauro o Perseo y Medusa.

La mitología griega

Entre los antiguos griegos, los mitos comenzaron a ser fijados por escrito alrededor del siglo VIII A.C. Los primeros textos que han llegado hasta nosotros son de los poetas Homero y Hesíodo. 

Los dioses griegos

Los antiguos griegos eran politeístas: adoraban a una multiplicidad de dioses emparentados y enfrentados unos con otros, que representaban fuerzas de la naturaleza, las artes o la ciencia.

Según el relato de Hesíodo en la Teogonía, el dios Zeus, después de vencer a Cronos, su progenitor, reinaba en el monte Olimpo como padre de los dioses y los hombres, junto a Hera, su hermana y última esposa. Los doce dioses principales eran los denominados olímpicos, con frecuencia mencionados por el nombre que le dieron los romanos. Estos son: Zeus, Hera, Poseidón, Deméter, Apolo, Artemisa, Hermes, Atenea, Hefesto, Afrodita, Ares y Dioniso. Los dioses Hades y Perséfone, por su parte,  vivían bajo tierra porque allí tenían sus dominios.

Los olímpicos solían reunirse en asamblea para discutir asuntos que concernían a los mortales. Por ejemplo, a qué ejército terrestre había que dejarle ganar una guerra; si debían o no castigar algún rey o alguna reina por haber tenido una conducta inadecuada. Pero casi siempre estaban ocupados en sus propias peleas.

Al igual que los hombres, los dioses eran impredecibles, por eso a veces tenían un estricto sentido de la justicia y otras eran crueles y vengativos. El favor de los dioses se alcanzaba por medio de los sacrificios y de la piedad, pero estos procedimientos no eran siempre efectivos.

domingo, 21 de marzo de 2021

 Carta abierta a mi nieto (Juan Gelman)

Dentro de seis meses cumplirás 19 años. Habrás nacido algún día de octubre de 1976 en un campo de concentración. Poco antes o poco después de tu nacimiento, el mismo mes y año, asesinaron a tu padre de un tiro en la nuca disparado a menos de medio metro de distancia. El estaba inerme y lo asesinó un comando militar, tal vez el mismo que lo secuestró con tu madre el 24 de agosto en Buenos Aires y los llevó al campo de concentración Automotores Orletti que funcionaba en pleno Floresta y los militares habían bautizado “el Jardín”. Tu padre se llamaba Marcelo. Tu madre, Claudia. Los dos tenían 20 años y vos, siete meses en el vientre materno cuando eso ocurrió. A ella la trasladaron -y a vos con ella- cuando estuvo a punto de parir. Debe haber dado a luz solita, bajo la mirada de algún médico cómplice de la dictadura militar. Te sacaron entonces de su lado y fuiste a parar -así era casi siempre- a manos de una pareja estéril de marido militar o policía, o juez, o periodista amigo de policía o militar. Había entonces una lista de espera siniestra para cada campo de concentración: Los anotados esperaban quedarse con el hijo robado a las prisioneras que parían y, con alguna excepción, eran asesinadas inmediatamente después. Han pasado 12 años desde que los militares dejaron el gobierno y nada se sabe de tu madre. En cambio, en un tambor de grasa de 200 litros que los militares rellenaron con cemento y arena y arrojaron al Río San Fernando, se encontraron los restos de tu padre 13 años después. Está enterrado en La Tablada. Al menos hay con él esa certeza.

Me resulta muy extraño hablarte de mis hijos como tus padres que no fueron. No sé si sos varón o mujer. Sé que naciste. Me lo aseguró el padre Fiorello Cavalli, de la Secretaría de Estado del Vaticano, en febrero de 1978. Desde entonces me pregunto cuál ha sido tu destino. Me asaltan ideas contrarias. Por un lado, siempre me repugna la posibilidad de que llamaras “papá” a un militar o policía ladrón de vos, o a un amigo de los asesinos de tus padres. Por otro lado, siempre quise que, cualquiera hubiese sido el hogar al fuiste a parar, te criaran y educaran bien y te quisieran mucho. Sin embargo, nunca dejé de pensar que, aún así, algún agujero o falla tenía que haber en el amor que te tuvieran, no tanto porque tus padres de hoy no son los biológicos -como se dice-, sino por el hecho de que alguna conciencia tendrán ellos de tu historia y de como se apoderaron de tu historia y la falsificaron. Imagino que te han mentido mucho.

También pensé todos estos años en que hacer si te encontraba: si arrancarte del hogar que tenías o hablar con tus padres adoptivos para establecer un acuerdo que me permitiera verte y acompañarte, siempre sobre la base de que supieras vos quién eras y de dónde venías. El dilema se reiteraba cada vez -y fueron varias- que asomaba la posibilidad de que las Abuelas de Plaza de Mayo te hubieran encontrado. Se reiteraba de manera diferente, según tu edad en cada momento. Me preocupaba que fueras demasiado chico o chica -por ser suficientemente chico o chica- para entender lo que había pasado. Para entender lo que había pasado. Para entender por qué no eran tus padres los que creías tus padres y a lo mejor querías como a padres. Me preocupaba que padecieras así una doble herida, una suerte de hachazo en el tejido de tu subjetividad en formación. Pero ahora sos grande. Podés enterarte de quién sos y decidir después qué hacer con lo que fuiste. Ahí están las Abuelas y su banco de datos sanguíneos que permiten determinar con precisión científica el origen de hijos de desaparecidos. Tu origen.

Ahora tenés casi la edad de tus padres cuando los mataron y pronto serás mayor que ellos. Ellos se quedaron en los 20 años para siempre. Soñaban mucho con vos y con un mundo más habitable para vos. Me gustaría hablarte de ellos y que me hables de vos. Para reconocer en vos a mi hijo y para que reconozcas en mí lo que de tu padre tengo: los dos somos huérfanos de él. Para reparar de algún modo ese corte brutal o silencio que en la carne de la familia perpetró la dictadura militar. Para darte tu historia, no para apartarte de lo que no te quieras apartar. Ya sos grande, dije.

Los sueños de Marcelo y Claudia no se han cumplido todavía. Menos vos, que naciste y estás quién sabe dónde ni con quién. Tal vez tengas los ojos verdegrises de mi hijo o los ojos color castaño de su mujer, que poseían un brillo especial y tierno y pícaro. Quién sabe como serás si sos varón. Quién sabe cómo serás si sos mujer. A lo mejor podés salir de ese misterio para entrar en otro: el del encuentro con un abuelo que te espera.”

12 de abril de 1995

Carta publicada en el semanario Brecha, Montevideo, el 23 de diciembre de 1998

24 de marzo: Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia

Canciones para reflexionar sobre esta fecha

LOS DINOSAURIOS (Charly García)

Los amigos del barrio pueden desaparecer
los cantores de radio pueden desaparecer
los que están en los diarios pueden desaparecer
la persona que amas puede desaparecer.

Los que están en el aire
pueden desaparecer en el aire
los que están en la calle
pueden desaparecer en la calle.

Los amigos del barrio pueden desaparecer,
pero los dinosaurios van a desaparecer.

No estoy tranquilo mi amor,
hoy es sábado a la noche,
un amigo está en cana.

Oh mi amor
desaparece el mundo

Si los pesados mi amor llevan
todo ese montón de equipajes en la mano
oh mi amor yo quiero estar liviano.

Cuando el mundo tira para abajo
yo no quiero estar atado a nada
imaginen a los dinosaurios en la cama

Cuando el mundo tira para abajo
yo no quiero estar atado a nada
imaginen a los dinosaurios en la cama

Los amigos del barrio
pueden desaparecer
los cantores de radio
pueden desaparecer
los que están en los diarios
pueden desaparecer
la persona que amas
puede desaparecer.

Los que están en el aire
pueden desaparecer en el aire
los que están en la calle
pueden desaparecer en la calle.

Los amigos del barrio
pueden desaparecer,
pero los dinosaurios
van a desaparecer.

LA MEMORIA (León Gieco)

Los viejos amores que no están,
la ilusión de los que perdieron,
todas las promesas que se van,
y los que en cualquier guerra se cayeron.
Todo está guardado en la memoria,
sueño de la vida y de la historia.

El engaño y la complicidad
de los genocidas que están sueltos,
el indulto y el punto final
a las bestias de aquel infierno.
Todo está guardado en la memoria,
sueño de la vida y de la historia.

La memoria despierta para herir
a los pueblos dormidos
que no la dejan vivir
libre como el viento.

Los desaparecidos que se buscan
con el color de sus nacimientos,
el hambre y la abundancia que se juntan,
el maltrato con su mal recuerdo.
Todo está clavado en la memoria,
espina de la vida y de la historia.

Dos mil comerían por un año
con lo que cuesta un minuto militar.
¿Cuántos dejarían de ser esclavos
por el precio de una bomba al mar?
Todo está clavado en la memoria,
espina de la vida y de la historia.

La memoria pincha hasta sangrar
a los pueblos que la amarran
y no la dejan andar
libre como el viento.

Todos los muertos de la A.M.I.A.
y los de la Embajada de Israel,
el poder secreto de las armas,
la justicia que mira y no ve.
Todo está escondido en la memoria,
refugio de la vida y de la historia.

Fue cuando se callaron las iglesias,
fue cuando el fútbol se lo comió todo,
que los padres Palotinos y Angelelli
dejaron su sangre en el lodo.
Todo está escondido en la memoria,
refugio de la vida y de la historia.

La memoria estalla hasta vencer
a los pueblos que la aplastan
y que no la dejan ser
libre como el viento.

La bala a Chico Méndez en Brasil,
150.000 guatemaltecos,
los mineros que enfrentan al fusil,
represión estudiantil en México.
Todo está cargado en la memoria,
arma de la vida y de la historia.

América con almas destruidas,
los chicos que mata el escuadrón,
el suplicio de Mugica por las villas,
dignidad de Rodolfo Walsh.
Todo está cargado en la memoria,
arma de la vida y de la historia.

La memoria apunta hasta matar
a los pueblos que la callan
y no la dejan volar
libre como el viento.
Y no la dejan volar
libre como el viento

 COMO LA CIGARRA (María Elena Walsh)

Tantas veces me mataron,
tantas veces me morí,
sin embargo estoy aquí,
resucitando

Gracias doy a la desgracia
y a la mano con puñal
porque me mató tan mal,
y seguí cantando

Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra

Tantas veces me borraron,
tantas desaparecí,
a mi propio entierro fui
sola y llorando

Hice un nudo en el pañuelo
pero me olvidé después
que no era la única vez,
y seguí cantando

Tantas veces te mataron,
tantas resucitarás,
tantas noches pasarás
desesperando

A la hora del naufragio
y la de la oscuridad
alguien te rescatará
para ir cantando

domingo, 14 de marzo de 2021

Actividad N° 1

 

1.      Lee los siguientes mitos:

EL HUEVO CÓSMICO (MITO POLINESIO)

Al principio, el Universo tenía la forma de un huevo que contenía solo dos elementos: Te Tumu, un macho, y Te Papa, una hembra. Pero no seguiría así por siempre. Durante la primera aurora, el Universo estalló y produjo tres capas superpuestas. Te Tumu y Te Papa, quienes permanecieron en la capa más baja, crearon a todos los seres vivientes que hoy conocemos: los hombres, las plantas y los animales. Pero Te Tumu y Te Papa no eran infalibles. Primero crearon a Matata, un hombre sin brazos que murió al poco tiempo de ser creado. Después idearon a Aitu, quien carecía de piernas; también murió. El tercer hombre era perfecto. Lo llamaron Hoatea que significa “espacio del cielo”.

Hoatea recibió de manos de sus creadores todo el Universo. No tardó en darse cuenta de que en esa inmensidad no existía otro ser como él. Entonces le enviaron a una mujer. Se llamaba Hoatu que significa “fructuosidad de la tierra”. Hoatu se convirtió en la mujer de Hoatea y de ellos descendió la raza humana. Cuando la capa más baja de la Tierra se llenó de creación, algunas personas hicieron una abertura en medio de la capa superior para poder subir. Allí se establecieron y llevaron con ellos las plantas y los animales. La vida se multiplicaba vertiginosamente. Tampoco quedaba espacio en la segunda capa. Entonces levantaron la tercera capa de modo que formara un techo a la segunda y se establecieron allí también. Así los seres humanos pudieron disponer de tres superficies. Por encima de la Tierra estaban los cielos, también superpuestos. Llegaban hasta abajo y estaban sostenidos por sus respectivos horizontes. Algunos de ellos se mezclaban con las capas de la Tierra, por lo que la vida de los hombres era confusa e incómoda. Por eso la gente siguió trabajando, expandiendo un cielo por encima del otro, hasta que todo estuvo en orden.

 

 

EL ASCO DEL CIELO (MITO GUARANÍ-NIVAKLE)

Aquel de allá, el Cielo, Vaíash, antes era la Tierra, Kozjaíat. Pero aquel que ahora está arriba, en una época tuvo demasiado asco. Tuvo mucho asco. Se dice que en ese tiempo Vaíash estaba acá abajo, donde ahora está Kozjaíat. Pero los dos se cambiaron de lugar. Esto perjudicó a los antiguos hombres que poblaban encima del cielo, porque la Tierra se cayó sobre ellos, se vino abajo.

Cuando todavía Vaíash estaba aquí abajo, dos mujeres quisieron hacer su necesidad sobre él, el que ahora está arriba. Por eso existen las dos manchas que se ven al oscurecer. Son los lugares donde se limpiaron las dos mujeres. Vaíash no pudo soportar el asco que le produjo pensar que estas dos mujeres no serían las únicas. Que vendrían otros: hombres, mujeres, niños, papagayos, mulitas, serpientes, lagartos, tucanes... Esos seres ya no se conformarían con tomar de él lo que necesitaban, sino que también dejarían sus suciedades. Y el asco fue mayor.

Esta fue la razón por la que se cambiaron en aquel tiempo pasado. En cambio, Kozjaíat, la Tierra, no tuvo asco.

-Yo me haré cargo de mis amigos. Porque no me repugnan, estoy dispuesta a quedar bajo ellos.

Y así sucedió. Se cambiaron de lugar. A los que vivían sobre Vaíash les parecía algo muy extraño lo que ocurría. Se caían las nubes. Se caían sobre aquellos hombres. Y al subir el Cielo, resbalaron hacia abajo. Acá mismo, hacia abajo. Esos hombres se encuentran ahora bajo nosotros. Resbalaron. Fueron bajo esta tierra.

¡Quién sabe hace cuánto tiempo ocurrió esto!

¡Quién sabe hace cuánto tiempo aquel que estaba arriba era Tierra y el que estaba abajo era Cielo!

 

EL ORDENADOR DEL MUNDO (MITO CHINO)

(Versión de Nicolás Schuff)

 En el principio, el tiempo y el espacio estaban contenidos en un enorme huevo negro.

Dentro de aquel huevo originario que reunía el todo y la nada, también dormía Pan Gu, el gigante del hacha.

Dieciocho mil años duró el sueño pesado del gigante. Cuando despertó se sintió muy confundido y sofocado. Alrededor suyo no había otra cosa que Wuji: caos indiferenciado, ser y no ser, tinieblas sin forma ni límites precisos.

Pan Gu se puso en pie, empuñó su hacha y golpeó el huevo con fuerza. La cascara se astilló en pedazos.

Enseguida, aquella nebulosa que formaría el universo empezó a girar y a girar. Pan Gu separó la materia más clara y ligera de la más pesada y oscura. Con una formó el cielo. Con la otra la tierra.

Desahogado de mejor humor, el gigante dedicó toda su energía a separar el cielo y la tierra, todavía muy cerca del otro.

Gracias a su esfuerzo, la distancia entre ambos fue creciendo día tras día, lentamente pero sin pausa, y Pan Gu creció con ella.

Pasaron otros dieciocho mil años. Recién entonces las tinieblas se disiparon siempre, y el cielo azul y la tierra firme estuvieron lo suficientemente separados.

Cumplida la titánica tarea, el gigante Pan Gu exhausto y satisfecho, se recostó, exhaló y murió.

Como la muerte engendra vida y la vida engendra muerte, y el mundo está en perpetuo cambio y transformación, ocurrió algo aún más extraordinario. El cuerpo de Pan Gu todavía tibio, sufrió una metamorfosis y dio origen al mundo que nos rodea, tal como lo conocemos.

De su último suspiro nacieron el viento y las nubes. Su ojo izquierdo se transformó en el sol, y el derecho en la luna. Las estrellas que pueblan el cielo nacieron de sus cabellos. Sus brazos, piernas y tronco dieron origen a cinco altísimas montañas, mientras sus venas se convertían en caudalosos ríos y sus tendones en vallas y caminos. Cada uno de sus músculos transmutó en tierra y campos fértiles. Las plantas, las flores y los árboles se formaron a partir de su piel y del vello de su cuerpo. De su sudor nacieron la lluvia y el rocío; de sus dientes y huesos surgieron el oro, la plata, el jade, el marfil y la innumerable riqueza mineral de nuestra tierra.

En cuanto a los hombres y mujeres, algunos dicen que nacieron del espíritu y alma del gigante. Otros afirman que somos descendientes de los piojos que vivían entre sus pelos.

En cualquier caso, el universo y los seres que lo habitan existen gracias al gigante Pan Gu.

 

 

2.      Indiquen con V las afirmaciones verdaderas y con F las afirmaciones falsas

 

Según el mito polinesio:

a.       El Universo tenía la forma de un huevo que contenía solo dos elementos

b.      El Universo estalló y produjo dos capas superpuestas

c.       Te Tumu y Te Papa crearon en una primera oportunidad y sin ensayos al hombre  perfecto, lo llamaron Hoatea que significa “espacio del cielo”.

d.      La primera mujer se llamaba Hoatu que significa “fructuosidad de la tierra”

e.       Los seres vivientes comenzaron a ocupar las diferentes capas porque la vidad se multiplicó vertiginosamente.

 

Según el mito guaraní:

a.       Hace mucho tiempo el cielo, Vaíash y la tierra, Kozjaíat estaban en lugares opuestos.

b.      La tierra tuvo asco porque los seres vivientes hacían sus necesidades en ella y quiso cambiar de lugar con el cielo.

c.        A los que vivían sobre Kozjaíat les parecía algo muy extraño lo que ocurría porque las nubes se caían sobre ellos.

 

Según el mito chino:

a.       Los hombres descienden de los brazos de Pan Gu

b.      El wuji es un estado previo a la creación del universo

c.       De los dientes y huesos de Pan Gu nacieron los ríos y los valles

d.      Al romper el enorme huevo blanco, Pan Gu creó el cielo y la tierra

 

3.      ¿Por qué los relatos precedentes se pueden considerar mitos?

4.      Investiga acerca de las culturas de las que provienen estos mitos ¿Dónde habitan o habitaban? ¿En qué época? ¿Cuáles son sus características?

5.       Analicen las semejanzas y las diferencias de los tres mitos. Se pueden orientar con las siguientes preguntas: ¿Qué hechos explican? ¿De qué modo lo hacen?  ¿Hay elementos parecidos entre uno y otro relato?

Clase 1: El mito

 

Clase 1

Curso: 6II

Introducción

En la primera unidad de Lengua y Literatura vamos a estudiar “El mito” centrándonos, sobre todo, en los mitos de la cultura griega antigua. Esto se debe a que en la segunda unidad abordaremos la lectura de una versión novelada de Odisea, una obra clásica de la literatura griega, y para poder comprenderla plenamente es necesario que primero conozcamos las creencias y las características del pueblo que le dio origen.

Entonces, en esta primera unidad leeremos diferentes mitos, aprenderemos de la historia y la cultura griega antigua y nos preparemos para emprender una lectura más extensa y compleja, y a su vez, repasaremos y profundizaremos en temas correspondientes a lengua que nos servirán para trabajar la comprensión lectora y analizar las características del texto narrativo.

El mito

¿Alguna vez escucharon mencionar la palabra mito? Si buscamos en el diccionario, vamos a encontrar que tiene diferentes acepciones o significados, pero a nosotros nos interesa uno en particular, y es la definición de mito como  narraciones fundamentales que intentan responder las preguntas básicas de la existencia del ser humano: el origen del universo, la fundación de una ciudad, la existencia de seres del mundo animal o vegetal, acontecimientos de la naturaleza que se repiten periódicamente, tales como las estaciones del año, etcétera.

Hablar de mitos es hablar de orígenes. Los mitos nacen en el seno de una cultura o comunidad con el fin de explicar sus orígenes de un modo no racional. Está relacionado con las creencias religiosas, por lo que es asociado con un carácter ritual; es decir, presenta elementos invariables que se repiten y se distingue por su perdurabilidad a través del tiempo.

El mito responde a una particular forma de ver el mundo y de explicar los fenómenos que en él existen. A diferencia de la ciencia, que da explicaciones racionales y lógicas, el mito da explicaciones mágicas y hasta cierto punto fantásticas pero que son consideradas verdaderas para la cultura en la que nacen. Son relatos que ofrecen una mirada, una percepción profunda de la realidad: expresan creencias, modelan conductas, justifican instituciones, costumbres y transmiten valores.

Por ejemplo, si pensamos en el origen del universo, hoy sabemos que hay una explicación científica que da respuesta a este hecho. Según la cosmología moderna hace 14.000 millones de año se produjo una explosión de energía llamada Big Bang que dio origen al universo. Sin embargo, en la antigüedad, la cultura polinesia daba otra explicación a este hecho, concibiendo al universo con la forma de un huevo que contenía dos elementos (el macho y la hembra) y que en la primera aurora estalló para originar tres capas superpuestas que representan el cielo, la tierra, y el mundo subterráneo. A su vez, por otro lado, los egipcios pensaban que al principio de los tiempos sólo existía un inmenso océano llamado Nun que contenía todos los elementos del cosmos, de allí nació el dios Ra que creó la tierra y todos los seres que la habitan. Estos dos últimos relatos corresponden a los mitos de esas culturas, para esos pueblos esas historias eran verdaderas y era su forma de ver y explicar el mundo. Además, muchas de ellas tenían un carácter sagrado, vinculado a sus creencias religiosas. En este sentido, podemos comparar esos mitos con las religiones de hoy, el cristianismo, el judaísmo, el islamismo tienen una explicación sobre el origen del universo que difiere de la científica.

En definitiva, podemos considerar a los mitos como relatos llenos de significado que nos dicen algo acerca de la condición humana que no puede ser dicho de otro modo más eficaz. 

Cosmogonías

Las cosmogonías son relatos míticos que ofrecen explicaciones acerca del origen del mundo. A menudo, brindan también teogonías –explicaciones acerca del origen de los dioses- y antropogonías: narraciones que explican cómo nacieron los seres humanos. Muchos son los mitos de creación en las diversas culturas; sin embargo se pueden distinguir ciertos rasgos comunes. Algunos mitos ponen de relieve la figura de un dios creador, que puede crear el mundo de la nada o aprovechar alguna materia preexistente. Otros enfatizan el origen del universo como fruto de una eclosión; es el caso de la cosmología china, que explica cómo del caos original surgió un huevo cósmico, del que salió Pangu, creador del mundo.

Leyendo mitos ajenos

El grupo humano que crea un mito, lo cuenta y escucha como un relato verdadero, sagrado, ejemplar y significativo. Pero este valor sustancial se pierde cuando ese mito es relatado por otro grupo cultural, porque ese otro grupo tiene sus propios mitos que explican las mismas cosas de otra manera. Por lo tanto, los que no se adecuan a su forma de ver el mundo son tildados de invenciones, ficciones, mentiras y, en algunos casos, se llega a destruirlos. La historia está llena de ejemplos en los que un grupo con más poder aniquiló los textos fundamentales de otro. El Popol Vuh, libro sagrado de los mayas, fue quemado junto con otros libros por los españoles por orden del obispo Diego de Landa. Años más tarde, el funcionario narró esta quema de la siguiente forma: “Hallámosle gran número de libros... y porque no tenían cosa en que no hubiese supersticiones y falsedades del demonio, se lo quemamos todo, lo cual... les dio mucha pena.”

 Los mitos y otros textos suelen confundirse con las leyendas, los cuentos populares e, incluso, las anécdotas. Si bien para una cultura que “importa” esos relatos de otra, las diferencias entre estas clases de textos son inexistentes, para los integrantes de la cultura que los creó los mitos son narraciones orales que se distinguen del resto de los relatos por muchas razones:

 • Son sentidos como sagrados y verdaderos.

 • No se relatan para entretener ni divertir, sino para transmitir un conocimiento fundamental.

• No se cuentan en cualquier momento, sino en ceremonias rituales como el casamiento, la iniciación a la vida adulta, la muerte o en otros momentos muy especiales, porque los mitos se viven, constituyen una experiencia religiosa.

• Llevan a los oyentes a otro tiempo, el de los orígenes, el de los seres sobrenaturales que participaron en la creación de todo lo que existe.

 • Explican cómo todas las cosas comenzaron a existir: los astros, el agua, el fuego, la muerte, las enfermedades, el hombre y la mujer, el amor, una montaña, una manera de trabajar.

 • Indican cómo interpretar el mundo: ¿Cuál es la relación que existe entre los padres y los hijos, los esposos, los amigos? ¿Qué pasa después de que nos morimos? ¿Por qué sale el sol cada día? ¿Cuándo se considera que un chico es adulto? ¿Cuáles son los límites del poder de los hombres? ¿Cuál es el sentido de la existencia?

 • Son ejemplares, en otras palabras, explican aspectos importantes de las relaciones sociales entre las personas contando cómo se produjeron por primera vez la justicia, el matrimonio, la cocción de alimentos, el entierro de los muertos, los sacrificios religiosos.

 • Esa interpretación del mundo es común a todo el grupo cultural.

• No son relatos aislados, sino que un mito forma parte, junto con otros, de un sistema mayor que se llama “mitología”

Diferencias entre el mito y la leyenda

Aunque Dumézil considera los mitos una subespecie de las leyendas, se suele marcar diferencias entre ambos géneros.

 

 

Mitos

Leyendas

Ubicación geográfica

General imprecisa

Particular

Tiempo

Fuera del tiempo

Pasado remoto

Relación con el orden universal

Narran cambios sustanciales

Narran transformaciones que no alteran el universo

Relación con la religión

Cuando están acompañados por un culto o un ritual

No cumplen una función religiosa

Ejemplo

Relatos de creación del hombre y la mujer

Relatos del origen de un río, un árbol o un animal

 

Bibliografía

“Una literatura argentina, americana y universal. Las cosmovisiones mítica, trágica y épica en las literaturas de occidente”, editorial Kapelusz, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 2012.

“Literatura IV. Los territorios míticos, épicos y trágicos”, editorial Mandioca.

 “Narrativa. Mito. Cosmogonía en los mitos” Página web Educ.ar

Actividad N° 2

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