El mito y la oralidad
Una de las características de los
mitos es que, originalmente, fueron relatos orales. Esto significa que, tal
como nos llega a nosotros, un mito no solo ha sufrido las transformaciones
propias del pasaje de una lengua y una cultura a otra lengua y cultura, sino
también las transformaciones necesarias para que respete las reglas de la
escritura. Cuantas más veces ha sido reescrito un mito, más transformaciones evidencia.
Los textos orales, en cambio, siguen otras reglas, porque lo que no puede ser
recordado se pierde. Se trata de reglas ayuda-memoria, llamadas también recursos
de la memoria oral.
Los recursos de la memoria oral más
frecuentes son:
• Avance lento de la narración, que
se manifiesta en la repetición reiterada de una o varias situaciones del
relato.
• Utilización de deícticos
exofóricos: fundamentalmente pronombres y adverbios (como vos, tú, ustedes, yo,
acá, ahora, hoy, ayer, así, aquel, ese, esta) cuyo referente no está en el
texto, sino que está en la situación en la que se relata ese mito (alrededor del
fuego, en el templo o más metafóricamente, en la región, en el mundo).
• Abundantes repeticiones: de
palabras, de frases, de estructuras sintácticas.
• Uso de construcciones con rima.
• Uso de fórmulas: Según cuentan...
Por aquí es ya el fin de mi cuento... Se trata de fórmulas que no forman parte
del relato en sí. Incluso pueden sacarse, sin que esto altere el sentido del
relato.
• La recurrencia a tópicos o
lugares comunes. Por ejemplo: el futuro de la sociedad está en los jóvenes; los
italianos tienen mal carácter.
• Recurso a pares contrapuestos o
contraposiciones: la paloma sale; el tigre entra.
El mito y sus personajes
En los mitos podemos reconocer tres
tipos de personajes diversos:
·
Dioses: sus características físicas eran
semejantes a las de los hombres, al igual que los rasgos de su personalidad.
Estos dioses se enamoraban, sentían celos, o podían ejercer la bondad o la
venganza, como los seres humanos. Los rasgos que los distinguían eran la
inmortalidad y el poseer poderes sobrenaturales. Pertenecen a esta categoría
Zeus y su esposa Hera, Atenea, Afrodita, Hermes, Apolo, etcétera.
·
Héroes: se destacan dentro de su comunidad
porque encarnan los valores que esta promueve como positivos o ideales.
Atributos tales como el valor, el coraje o la fuerza física hacen que los
héroes puedan sortear dificultades por
el bien de la comunidad a la que pertenecen.
Podemos citar a Hércules y a Eneas.
·
Seres fantásticos: se trata de criaturas asociadas,
en ocasiones, a formas animales y humanas, tales como el Minotauro, las
sirenas, Pegaso, las Gorgonas, los centauros, Medusa, los gigantes, la Esfinge,
etcétera.
Estos seres dejan traslucir de
manera ambigua una doble condición, una
más salvaje y otra más humana, propia de etapas de precivilización. Su función
es, en ocasiones, poner de manifiesto la dimensión heroica de algunos
personajes que se les enfrentan. De este modo, el héroe y la criatura que se le
opone aparecen vinculados en una relación casi indisociable; tal es el caso de
Ulises y las sirenas, Teseo y el Minotauro o Perseo y Medusa.
La mitología griega
Entre los antiguos griegos, los
mitos comenzaron a ser fijados por escrito alrededor del siglo VIII A.C. Los
primeros textos que han llegado hasta nosotros son de los poetas Homero y
Hesíodo.
Los dioses griegos
Los antiguos griegos eran
politeístas: adoraban a una multiplicidad de dioses emparentados y enfrentados
unos con otros, que representaban fuerzas de la naturaleza, las artes o la
ciencia.
Según el relato de Hesíodo en la
Teogonía, el dios Zeus, después de vencer a Cronos, su progenitor, reinaba en
el monte Olimpo como padre de los dioses y los hombres, junto a Hera, su
hermana y última esposa. Los doce dioses principales eran los denominados olímpicos, con frecuencia mencionados
por el nombre que le dieron los romanos. Estos son: Zeus, Hera, Poseidón,
Deméter, Apolo, Artemisa, Hermes, Atenea, Hefesto, Afrodita, Ares y Dioniso.
Los dioses Hades y Perséfone, por su parte,
vivían bajo tierra porque allí tenían sus dominios.
Los olímpicos solían reunirse en asamblea
para discutir asuntos que concernían a los mortales. Por ejemplo, a qué
ejército terrestre había que dejarle ganar una guerra; si debían o no castigar
algún rey o alguna reina por haber tenido una conducta inadecuada. Pero casi
siempre estaban ocupados en sus propias peleas.
Al igual que los hombres, los
dioses eran impredecibles, por eso a veces tenían un estricto sentido de la
justicia y otras eran crueles y vengativos. El favor de los dioses se alcanzaba
por medio de los sacrificios y de la piedad, pero estos procedimientos no eran
siempre efectivos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario